La empresa mexicana ha estado por generaciones en el gusto de los hogares y los profesionales.

“Anfora es un símbolo de familia, de unión y de historia mexicana sobre la mesa. Es una evolución de miles y miles de personas que han laborado en nuestro piso de producción, con historias únicas y diversas de compañerismo, de esfuerzo y de trabajo en equipo. Es una travesía por las décadas de la vida nacional…” Hans Kritzler

Anfora es una empresa que ha sobrevivido a diferentes momentos históricos que la han hecho fortalecido. Es un referente en la industria de la restauración gracias a su visión de constante innovación y búsqueda de propuestas de vanguardia que llamen la atención a los chefs, hoteleros, pero también a las amas de casa, ¿quién no tiene en casa una vajilla de esta empresa mexicana?

Todo comenzó cuando Pablo Schmidt, Alberto Lenz, Julio Vermeheren, Carlos Reichert,

Enrique Hilger, Federico Ritter y Adolfo Goerz cruzaron el Pacífico teniendo como destino final México. Ellos fundaron la Fábrica de Loza El Anfora, abriendo sus puertas el 20 de abril de

1920 en las bodegas deshabitadas de la casa Boker, a espaldas de Lecumberri en el Distrito Federal.

Los dos primeros años no fueron fáciles para El Anfora, pero con buena organización, personal capacitado, un molino y un gran horno de leña, la fábrica se fue posicionando como la cerámica de mayor calidad de México. De hecho, el horno funcionó durante tres generaciones, hasta 1983, fecha en el que fue desmantelado. En esos tiempos, su única competencia era Loza Fina de Guadalajara y la Fábrica Niño Perdido.

Diez años después, con la creación de sus propias pastas cerámicas con materia prima mexicana de minas propias y el consejo gubernamental de consumir todo lo nacional. Para 1932, abrieron una línea de baños así como una inversión en nuevas tecnologías Para la década de los 40 y la consumación del «milagro mexicano» se impulsa la sustitución de productos extranjeros por nacionales y con ello el aumento de fábricas locales y el aumento de ventas de El Anfora con una línea especial de porcelana fina destinada a hotelería y restaurantes para 1948.

El esfuerzo y la calidad de El Anfora fue reconocida en 1958 por el presidente Adolfo Ruiz Cortines al presentar en la Feria del hogar su producción «Porcelana Coronación» El ritmo de la fábrica y la excelencia no paró, durante la época del rock and roll, el arte pop y la cultura hippie los restaurantes de la talla San Ángel Inn, Centro Gallego y El Danubio además de vestir las mesas de Villa Olímpica para los atletas de los Juego Olímpicos del  ́68.

En el marco del festejo del cincuentenario de Anfora, ya disfrutaban de ser la fábrica de cerámica más fuerte del país, reconocida por su vajilla resistente, diseño y precios accesibles, para 1955 comenzaron a producir la emblemática vajilla de Sanborns Blue Willow.

Ante la presión del TLC y la invasión de China con productos a bajo costo, varias fábricas de cerámica como Loza Fina de Guadalajara, Nueva San Isidro, Porcelanas de Cuernavaca y Prima Cerámica tuvieron que cerrar sus puertas. Con este panorama, en Anfora se decide exportar así como tener una alianza comercial con fábrica alemana Villeroy & Boch, líder mundial en la fabricación de cerámica selecta y cuchillería, además de mudar la fábrica de la colonia Morelos a Pachuca, Hidalgo siendo inaugurada por el presidente Ernesto Zedillo.

Comenzando el siglo XXI Anfora se diversificó diseñando tazas y vajilla para Starbucks, piezas para Lands’ End, Replacements, Ltd, Pottery Barn, Panera Bread, mingitorios para Disneyland.

Con la finalidad de impulsar el talento mexicano, en 2012 se abre Anfora Studio, parte de la evolución de la marca en el que genera colaboraciones con artistas y diseñadores reconocidos del país.

En el 2016 Google recibe en La Place, su cafetería de empleados corporativa en California la colección Brisa, así como ampliar sus exportaciones República Dominicana, Reino Unido, Japón, Emiratos Árabes Unidos, Puerto Rico, Colombia y Panamá poniendo en alto lo hecho en México y la calidad competitiva así como el trabajo artesanal de cada pieza.

Para este 2020, Anfora tiene presencia en todo el mundo, con una producción de seis millones de artículos anuales, en donde la funcionalidad, calidad y belleza son una constante. Sin duda, el centenario de Anfora es una verdadera celebración para el país y para todos los mexicanos que hemos comido en sus platos durante un siglo.